Cómo revisar una nómina para saber si está bien calculada

Qué revisar en una nómina para saber si está bien calculada

La nómina se lee de arriba abajo. Primero van tus datos. Después, lo que te pagan. Por último, lo que te descuentan y lo que te queda.

Ten a mano tu contrato y, si lo conoces, tu convenio colectivo. Sin ellos no puedes saber si el salario es el correcto.

Estos son los cinco pasos, en orden.

1. Comprueba que el salario y la categoría sean correctos

Mira la cabecera de la nómina. Ahí aparecen tu categoría o grupo profesional, tu antigüedad y el tipo de contrato.

  • Categoría y grupo: deben coincidir con tu contrato y con el trabajo que haces.
  • Salario: no puede ser inferior al mínimo de tu convenio para tu categoría, ni al salario mínimo interprofesional (SMI).
  • Jornada: si trabajas a tiempo parcial, comprueba que el porcentaje de jornada sea el correcto.
  • Antigüedad: si tu convenio la paga, la fecha de alta tiene que ser la tuya.

Un error aquí se arrastra a todo lo demás. Por eso conviene empezar siempre por este punto.

2. Revisa los conceptos que aparecen en la nómina

En el bloque de devengos está todo lo que te pagan. Algunos conceptos son salariales y otros no.

  • Salario base: debe coincidir con lo pactado.
  • Complementos: antigüedad, nocturnidad, responsabilidad u otros que marque tu convenio.
  • Pagas extra: mira si las cobras en meses concretos o si van prorrateadas cada mes.
  • Horas extra: deben aparecer como concepto aparte.
  • Pluses y conceptos no salariales: transporte, dietas y similares.

Compara cada concepto con tu contrato y tu convenio. Si cobras algo que no entiendes, pregunta. Si falta algo que te corresponde, apúntalo.

Si tus pagas están prorrateadas, la cifra mensual ya las incluye. No las esperarás aparte. Si necesitas repasar qué es cada cosa, tienes una guía sobre devengos y deducciones.

3. Comprueba las bases de cotización

La base de cotización es la cantidad sobre la que se calculan tus cotizaciones a la Seguridad Social. No siempre es igual a tu salario base.

Con carácter general, entra el salario total del mes, incluida la parte proporcional de las pagas extra. Algunos conceptos no salariales, como las dietas dentro de ciertos límites, no cuentan. Las horas extra tienen su propia base.

Revisa esto:

  • Que los días cotizados sean los del mes.
  • Que la base incluya tus complementos salariales y las pagas extra prorrateadas.
  • Que no falte ningún concepto salarial.

Ten en cuenta que existen bases mínimas y máximas según tu grupo de cotización. Si la base sale más baja de lo que toca, cotizas de menos. Eso puede afectar a prestaciones futuras como el paro, una baja o la jubilación.

4. Revisa las deducciones

Aquí está lo que te descuentan. Hay dos grandes bloques.

Seguridad Social

Se calcula aplicando unos porcentajes a tu base de cotización. Con carácter general, estos son los que paga el trabajador:

  • Contingencias comunes: 4,70 %.
  • Desempleo: 1,55 % en contrato indefinido y 1,60 % en contrato de duración determinada.
  • Formación profesional: 0,10 %.
  • MEI (mecanismo de equidad intergeneracional): un pequeño porcentaje adicional que se actualiza cada año.

Comprueba siempre los porcentajes del año en curso.

IRPF

La retención de IRPF la calcula tu empresa cada mes. Depende de tu salario anual previsto y de tu situación personal y familiar, que comunicas en el modelo 145.

No es un porcentaje que puedas comprobar con una sola operación. Sí puedes mirar que el tipo sea razonable para tu salario y que tus datos familiares estén al día. Si te preocupa que sea alto, mira por qué te pueden retener tanto IRPF.

Cualquier otra deducción debe tener explicación: anticipos, embargos, cuotas u otros descuentos. Si no sabes qué es, pregúntalo.

5. Comprueba el líquido que vas a cobrar

La cuenta final es sencilla: total devengado menos total de deducciones es igual al líquido a percibir.

Un ejemplo con cifras redondas. Es solo un ejemplo.

  • Salario bruto mensual, con pagas prorrateadas: 2.000 €.
  • Seguridad Social sin contar el MEI (4,70 + 1,55 + 0,10 = 6,35 %): 127 €.
  • IRPF, suponiendo un 12 %: 240 €.
  • Líquido aproximado: 2.000 − 127 − 240 = 1.633 €.

En una nómina real hay que añadir el MEI y otras posibles deducciones, así que el resultado sería algo menor. Lo importante es que la cifra final cuadre con lo que te ingresan en el banco.

Si quieres hacer la prueba con tus datos, puedes usar nuestra calculadora de nóminas gratis.

Qué errores son más frecuentes en una nómina

Estos son los fallos que más se repiten. Todos los puedes detectar tú.

  • Categoría o grupo profesional que no corresponde.
  • Salario por debajo del convenio.
  • Antigüedad sin aplicar o con la fecha equivocada.
  • Pagas extra mal prorrateadas o sin pagar.
  • Horas extra sin pagar o mezcladas con otros conceptos.
  • Días cotizados que no coinciden con el mes trabajado.
  • IRPF calculado con datos familiares antiguos.
  • Descuentos que nadie te ha explicado.

Si detectas alguno, no te alarmes. Muchos errores son de buena fe y se corrigen rápido.

Qué hacer si la nómina no está bien calculada

  1. Guarda la nómina y apunta qué crees que falla.
  2. Revisa tu contrato y tu convenio para confirmar que tienes razón.
  3. Pide la corrección por escrito a tu empresa o a su gestoría. Adjunta la nómina y explica qué no cuadra. Así queda constancia.
  4. Si no responden o no lo corrigen, puedes reclamar. Primero se intenta una conciliación y, si hace falta, se presenta una demanda.

Ojo con los plazos. Las reclamaciones de salario prescriben al año desde que debiste cobrar la cantidad. No lo dejes para después.

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